¿Cómo evitar inquilinos morosos? Rentuos te ayuda

Uno de los principales temores a la hora de poner en alquiler una vivienda es tener un inquilino moroso. Éste último año el número de inquilinos morosos ha aumentado un 4%, con un impago medio de alrededor de 6.000 euros.

Cuando un inquilino deja de pagar la renta, el propietario puede proceder a desahuciar. Pero en España es un proceso muy largo, demorándose 347 días de media desde el momento en el que el inquilino deja de pagar hasta que se ejecuta el desalojo. La mayoría de desalojos que se producen son por impagos de alquiler (9.719) mientras que los causados por hipoteca son 5.371 pese a que los pisos de alquiler sólo representan 22% de las viviendas.

En este artículo te damos una serie de consejos para que evitar tener  inquilinos morosos.

¿Tiene la vivienda el precio adecuado?

La primera decisión con la que puedes disminuir el riesgo de impago es a la hora de fijar el precio de alquiler. Debes de fijar un precio razonable para atraer un número suficiente de candidatos. Si por el contrario, fijas un precio demasiado alto, disminuirán tus posibilidades de elegir al mejor candidato. Te puedes encontrar en la situación de que pasen meses sin que alquiles el piso y acabes haciéndolo al primer candidato que llegue. Eso limitará tu capacidad de filtrar a los candidatos que más te gusten. Sea por su solvencia o cualquier otro criterio.

¿Cómo comprobar si el inquilino es moroso?

En España existen varios informes de morosidad que indican si un inquilino ha sido declarado como moroso anteriormente. Por ejemplo, el Fichero de Inquilinos Morosos Score (FIM) analiza el perfil del candidato teniendo en cuenta si algún propietario ha reportado un impago. El FIM cuesta 24,95€ por consulta.

Otra herramienta que puedes utilizar es Iberchek. Muestra si el inquilino figura en la lista de inquilinos morosos de Asnef. Hay que tener en cuenta que Asnef sólo contempla los impagos sufridos y reportados por sus miembros (entidades bancarias, empresas de suministros, etc). Esta herramienta también es de pago y cuesta 29,65€. El candidato tiene que dar su consentimiento para que puedas mirar si está en Asnef.

Como acabamos de ver, las herramientas existentes hasta ahora en el mercado, sólo certificaban si alguien había sido moroso. Pero eso no da siempre una idea de la capacidad económica y la solvencia del inquilino. Puede ser que algún inquilino se vea injustamente tratado porque hace años dejó de pagar una factura telefónica por una causa razonable. O al contrario, puede que un mal pagador no salga en la lista de inquilinos morosos si nadie lo ha reportado.

¿Entonces, cómo puedo saber la solvencia real de un inquilino?

Hasta ahora, para conocer la capacidad económica de los inquilinos, se les pedía documentos como las últimas nóminas y el contrato de trabajo. Sin embargo, estos documentos son fácilmente falsificables y dan una idea muy acotada en el tiempo de los ingresos más recientes.

Es por ello que en Rentuos hemos decidido crear nuestra propia herramienta gratuita de solvencia de inquilinos. La puedes encontrar en nuestro nuevo “toolbox” llamado rentuos.app (la caja de herramientas para los propietarios). Al contrario que las listas de morosos, rentuos.app estima la solvencia en base a sus ingresos de los últimos 5 años y a la puntualidad de pago de anteriores alquileres o préstamos. Esta información la tenemos gracias a las posibilidades que brinda la regulación europea recientemente aprobada y conocida como PSD2. En base a la PSD2 podemos acceder a las transacciones bancarias del inquilino y estimar así su solvencia basándose en una foto detallada y real.

Al ofrecer esta herramienta de manera totalmente gratuita, se abren nuevas posibilidades para los propietarios. Como por ejemplo, poder priorizar los candidatos y las visitas de mayor solvencia. Así como ahorrar tiempo en papeleo o evitar riesgos de falsificaciones de documentos.

Si quieres ser uno de los primeros propietarios o agencias en probar nuestro nuevo servicio, puedes hacerlo aquí. Te agradecemos cualquier opinión o idea que tengas al respecto en hola@rentuos.app.

Cinco claves para encontrar un buen inquilino

Al alquilar una vivienda, son muchas las dudas que asaltan al propietario a la hora de encontrar un buen inquilino. ¿Cuidará de mi casa? ¿Tendré problemas con los vecinos? ¿Me pagará puntualmente? ¿Se quedará por mucho tiempo?

Alquilar el piso a un buen inquilino es fundamental para asegurar una buena rentabilidad del activo inmobiliario, así como para disfrutar de una gestión sin sobresaltos. En ese sentido, entendemos por buen inquilino aquel que:

  • Paga a tiempo el alquiler. Una cuestión de solvencia para la que tendremos que requerir toda la información económica necesaria.
  • Cuida de la vivienda. Debe ser una persona que valore el orden y cuide del inmueble que le ha sido cedido, como si fuese suyo.
  • Evita problemas vecinales. La convivencia con la escalera no debe verse alterada. Por ello conviene dejar claras las normas.

En la mayoría de los casos, encontrar un buen inquilino no es cuestión de suerte, sino de dar los pasos adecuados. A continuación, ofrecemos algunos consejos para tener éxito con esta decisión.

La primera clave está en el precio de alquiler

Al contrario de lo que pueda parecer, el mejor inquilino no es el que pueda pagar más dinero. De hecho, anunciar de partida un precio demasiado alto puede ahuyentar a perfiles de inquilinos preferibles a nivel de estabilidad y buen comportamiento (familias, parejas jóvenes) y limitar las visitas a candidatos de mayor riesgo, como es el caso de inquilinos que buscan realquilar la vivienda.

La segunda, el estado de la vivienda

Encontrar un buen inquilino es en muchos casos, una cuestión de probabilidad. Lo mejor es atraer al mayor número posible de candidatos. Para ello, No es necesario tener una vivienda con acabados de alto standing. Pero sí que es  positivo que la vivienda sea atractiva a un segmento lo más amplio posible de la población.

¿Qué puede hacer el propietario para ello?

  1. Evitar que la vivienda tenga demasiado “carácter”. De cara a alquilar una vivienda, es preferible que la vivienda carezca de elementos demasiado personales: colores llamativos; cocina, muebles o acabados fuera de lo normal. Por muy buen gusto que tenga el propietario, no todo el mundo tiene por qué compartirlo.
  2. Reformar antes de alquilar. Basta con centrarse en actualizar los elementos más desfasados que puedan poner en peligro el interés de muchos inquilinos: griferías obsoletas, paredes o suelos deslucidos, carpintería dañada… No hay reformas más rentables que las pensadas en sacar al mercado una vivienda. Con ellas se aumenta tanto la demanda como el precio del alquiler que se puede pedir.

La tercera clave: la solvencia del inquilino

La solvencia económica de un inquilino es uno de los factores que más preocupa a los propietarios. Para asegurar el puntual cumplimiento con el pago de la renta, es imprescindible comprobar antes de la firma del contrato:

  1. El nivel de ingresos. El pago de la renta de debería comprometer más del 40% de los ingresos netos de los inquilinos firmantes.
  2. La estabilidad laboral. Para ello es conveniente solicitar la vida laboral del inquilino.
  3. Garantías adicionales. Se pueden exigir otras garantías como el depósito de una fianza adicional, la disponibilidad de un aval bancario o personal.

Para comprobar esta información, es aconsejable solicitar documentación original y verificable. Desgraciadamente, los casos de falsificación documental son más frecuentes de lo deseable.

La cuarta está en el “olfato” del propietario

La elección de un buen inquilino puede ser una cuestión intuitiva o una decisión basada en la experiencia del propietario. Para no depender de ese “olfato”, es bueno hacer una entrevista en profundidad en la que como mínimo tratemos estos temas:

  1. ¿Qué te hizo mudarte? Una promoción laboral o la mayor necesidad de espacio son las mejores respuestas.
  2. ¿Vivirás solo? ¿Tienes mascota? ¿Qué te gusta hacer los fines de semana? Conocer el estilo de vida es una buena manera de mantener la buena convivencia vecinal.
  3. ¿Subarrendarás la vivienda? Si bien es una pregunta fácilmente eludible, no está de más recordar al inquilino que está prohibido realquilar una vivienda si así lo establece el contrato.
  4. ¿Me puedes dar el teléfono de tu anterior arrendador? Un buen inquilino no debería tener ningún problema en que podamos contactar al dueño del piso en el que está actualmente.

La quinta y última, nuestro trato con el inquilino

La buena relación con el inquilino es un camino con doble sentido. Se podría decir que una parte importante de las desavenencias entre propietario e inquilino se han originado por una mala comunicación entre las partes. Por cláusulas o decisiones mal comunicadas, o por conflictos a la hora de asumir diferentes gastos. Son frecuentes los desacuerdos en la asunción de determinadas reparaciones que derivan en conflictos más graves.

Encontrar un buen inquilino con Rentuos

Una vez repasadas estas cinco claves para encontrar un buen inquilino, hay que recalcar que el inquilino perfecto no existe, y mucho menos el riesgo cero a tener algún problema a lo largo del contrato de arrendamiento. Aún así, esperamos que estos consejos sean de utilidad para reducir al máximo los problemas derivados de una mala elección del inquilino. Y recuerda que con Rentuos te ayudamos con este aspecto.